Biografía

413 es el nombre tras el que se esconde el joven donostiarra David Pisabarro. Bajista de instrumento y autodidacta de vocación, se fogueó primero en diversos grupos de la escena local, en los que se empezó a vislumbrar su destreza como músico heterodoxo y escritor, cuidador en todo momento de sonidos, texturas y letras. Ahondando siempre en el lado oscuro del arte y del ser humano, la música de 413 es pasional, buscando siempre nuevos límites a las convenciones que se han ido estableciendo poco a poco en la música contemporánea, cada vez más situado en el filo experimental, se podría decir que a caballo entre el post-folk y el post-rock, y sin miedo nunca al riesgo sonoro.

Esta pasión se traduce también en un empeño infinito por empaparse de cualquier detalle que le pueda servir en su relación con la música o con su aprendizaje en general, ya sea como autor o como productor. Su primera producción en solitario (Reschith, 2008) es fiel reflejo de ello. Formada por cinco composiciones que se pasean entre los lados más extremos de la mente humana, desde la introspección sentimental hasta el desgarro y la furia provocada por la realidad social, le valió a 413 para cosechar importantes críticas en algunos de los medios más importantes del género, como Rockzone o Feiticeira.

Entre Reschith y el reciente Path to Hocma, 413 ha ido completado su formación como técnico, y ha ejercido de productor para los discos “We are love” de Thee Brandy Hips, “Subconscious Mind” de Cohen o el disco homónimo de Madeleine. Ahora se embarca en un ambicioso proyecto, casi inaudito para los artistas de su generación: “Path to Hocma”, un álbum que podría tildarse de conceptual pero que con el paso tiempo podrá verse como se transforma en algo de más calado, una tarea multidisciplinar que irá creciendo a lo largo de los años y que se irá conformando y extendiendo a lo largo y ancho de diferentes grados de la expresión, ya no sólo musical sino humana en general. El punto de partida, en absoluto definitorio, es la manera en que está producido: grabado sin amplificadores, sin guitarras, sin entrar a un estudio… únicamente con un bajo eléctrico. Esta apuesta radical termina por materializarse en la honesta manera de tratar a su propia música: Path to Hocma no se vende de ninguna forma, está disponible libremente tanto en formato digital como en CD. Así que, permanezcan a la escucha, que esto no se acaba.